NO JUEGUES CON LA OUIJA - HISTORIA CORTA


Robert era conocido en el barrio de Michigan como una persona extraña, no salía a fiestas como el resto de sus compañeros, solo vestía de negro y jamás le habían conocido aunque sea una novia, sin embargo, muchos notaron que Peter, otro chico igual de raro que él, era el único que lo acompañaba a todas partes, estaban juntos prácticamente todo el tiempo hablando sobre cosas que nadie entendía ni querían comprender. Una tarde Robert se acercó a dos adolescentes aparentemente manipulables y les dijo que podían escuchar rock en su casa.



Ambos chicos aceptaron extrañados, al llegar notaron que la casa del chico era realmente un desastre, un chiquero en basura y malos olores, a parecer vivía solo y no hacía la limpieza a menudo. Lo que menos hicieron fue escuchar música, pues a los pocos minutos de llegar a esa casa, Peter hizo acto de presencia, les habló sobre un altar que ellos le dedicaron a Satanás y los invitaron o más bien, los obligaron a jugar la Ouija para comunicarse con él y con los muertos.


Todos colocaron sus manos en el triangulo móvil que los llevaría a conocer lo que les dirían los muertos. Robert habló y la voz le cambió totalmente, preguntó qué era lo que debía hacer y con quién hacerlo, de repente se escucharon susurros en todo el lugar y se abalanzó encima de uno de los adolescentes y con un cuchillo que desconocían que tenía, empezó a apuñalarlo hasta matarlo. El otro chico intentaba con todas sus fuerzas zafarse del agarre de Peter y cuando lo logró, salió de ese lugar directo a la policía.



Ambos homicidas lanzaron el cuerpo del chico en un basurero, pero la policía los encontró y los metieron en la cárcel de por vida. Durante la interrogación, los dos alegaron que Satanás les había ordenado asesinar a esos dos chicos como lo habían hecho con los otros 17 que la policía había dado por perdidos. Se dice que aún se escuchan voces tétricas en la casa de Robert.


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